Vierte agua hirviendo encima de los orejones hasta que queden cubiertos. Déjalos así unas dos horas. Después escurre los orejones y pícalos.
Precalienta el horno. Unta un molde con mantequilla y espolvorea con harina las paredes (yo he utilizado un molde kouglof de 24 cm de diámetro).
Bate el azúcar normal y el azúcar moreno junto con los huevos. Cuando tengas una textura cremosa, ve añadiendo poco a poco el aceite de girasol. Sigue batiendo e incorpora el yogur griego.
En un bol aparte mezcla los ingredientes secos: la harina con el cacao, la levadura en polvo y el bicarbonato sódico. Añade una parte de esta mezcla a la masa cremosa anterior y mezcla muy bien.
Ahora incorpora la mitad de la cerveza. Bátelo un minuto. Por último, añade el resto de la mezcla de ingredientes secos y finalmente el resto de la cerveza. Sigue batiendo la masa un par de minutos más hasta que tengas una textura homogénea.
Incorpora los orejones picados.
Vierte la masa en el molde.
Hornea durante unos 40-50 minutos, o hasta que al introducir en el bizcocho una aguja, esta salga seca (yo utilizo un pincho de bambú).
Al pasar este tiempo saca el bizcocho del horno, quita el molde y pon inmediatamente el Bundt cake de cerveza negra en una rejilla para que se enfríe.