Las semillas de 1 vaina de Vainilla o la cantidad correspondiente de extracto de vainilla
Reboza con:
Azúcar
Elaboración paso a paso
Bate la mantequilla con el azúcar glas hasta que esté cremosa. Añade las semillas de vainilla (o el extracto de vainilla) y sigue batiendo un poco más.
Incorpora la yema de huevo y bate bien para incorporar la yema perfectamente.
Añade la harina. Mezcla un poco con una espátula y después pon la masa en la mesa o en tu superficie de trabajo y amásala muy bien. ¡Ojo!, en este punto la masa está muy blanda, así que hay que manipularla con cariño y seguir amasando hasta que esté homogénea.
Ahora forma dos cilindros. Cada uno debe tener un diámetro de unos 3 cm. Para que la superficie esté bien lisa, puedes usar una bandeja o un plato para ir aplanando y regulando la superficie. En el vídeo lo verás perfectamente.
Reboza cada cilindro en azúcar generosamente. Ponlos en el frigorífico durante 2 horas para que estén bien duros.
Precalienta el horno.
Una vez trascurrido este tiempo, corta los cilindros en rebanadas con un cuchillo afilado. El grosor de cada galleta es de entre 8 mm y 1 cm.
Antes de colocarlas en la bandeja de horno, vuelve a rebozar el borde de cada rebanada con azúcar, así conseguimos una muy bonita superficie.
Pon las rebanadas en la placa de horno revestida con papel de horno. Es importante dejar bastante espacio entre ellas, ya que durante el horneado aumentan su tamaño.
Hornea las galletas durante unos 15-18 minutos. No tienen que quedar tostadas. Horno: 180ºC. Al sacar las galletas deja que reposen al menos 2 minutos en la placa, puesto que sacadas del horno todavía están muy frágiles y pueden romperse fácilmente. Después, deja que se enfríen, híncales el diente y guarda las que te sobren en un tupper de cristal.