Para preparar la capa de las naranjas corta las frutas en rodajas. El grosor es de unos 4 mm. Vierte el agua en una cazuela ancha (es para que no se amontonen las frutas) y pon dentro las rodajas. Cúbrelas con agua y ponlas a hervir. Elimina el agua y pon agua fría de nuevo en la cazuela. Deja que hierva junto con la fruta y vuelve a tirar el agua. Repite este proceso una vez más. La cuarta vez pon 930 ml de agua en la cazuela y disuelve dentro el azúcar. Cuando ya no se vean los cristales de azúcar, pon dentro de la cazuela las rodajas de las naranjas.
Hierve el agua con las frutas. Ahora disminuye el fuego y sigue cocinando las naranjas durante 90 minutos más a fuego muy bajo. Sabrás que las naranjas están confitadas correctamente cuando estén transparentes y te hayan quedado unos 100 ml de sirope denso (pero no demasiado denso). Reserva las naranjas confitadas con su jugo en la cazuela.
Elaborando el bizcocho:
Pon papel de horno en el fondo de un molde desmontable. Engrasa la pared de este molde con mantequilla y después espolvorea con harina. Elimina la harina sobrante. Molde: 23 cm de diámetro.
Precalienta el horno.
Pon en el molde, encima del papel de horno, la fruta confitada en una forma bonita y organizada. No hay que escurrir las naranjas, que estén bien empapadas en el almíbar. Resérvalo.
Bate el azúcar con la mantequilla. Cuando esté cremoso añade uno por uno los huevos. Sigue batiendo 2 minutos más. Ahora incorpora la piel rallada de la naranja, el zumo de limón y el yogur.
Añade a la mezcla anterior la harina y la levadura en polvo. Forma una masa homogénea. Vierte la masa encima de las frutas y alísala. Hornea la tarta durante unos 30-35 minutos. Horno: 180ºC.
Al sacar la tarta del horno deja que repose en el molde 30 minutos. Después ya puedes darle la vuelta y dejar que se enfríe totalmente.