Deshuesa las cerezas. Pon la fruta con el azúcar y la rama de canela en una cazuela. Cocina la fruta durante unos 15 minutos a fuego fuerte hasta que tenga una textura parecida a la mermelada. Deja enfriar. El líquido que han soltado las cerezas no hay que utilizarlo.
Amasa la mantequilla con el azúcar y la harina. Cuando tengas una textura arenosa añade el yogur y el agua. Forma una masa homogénea.
Divide la masa en 11 bolitas iguales. Extiende cada una formando un círculo de unos 12-13 cm de diámetro.
Precalienta el horno.
Rellena cada círculo con un par de cucharadas de cerezas cocidas y después dobla la masa formando una empanadilla clásica. Es importante sellar bien los bordes, para ello humedécelos con agua y al cerrar la empanadilla presiona muy bien los bordes. En mi canal de YouTube he dejado un par de ideas para decorar estos bordes.
Pon las empanadillas en la placa de horno revestida con papel de horno. Pincela cada una con huevo batido. Hazles unos agujeros con un tenedor o un palo. Hornea las empanadillas durante 25-30 minutos. Horno: 180ºC.
Una vez hechas, sácalas y deja que se enfríen en la placa de horno.