Si piensas que las tartas frías, tan habituales en verano, son demasiado simples o previsibles, esta tarta de queso de arándanos sin horno viene a cambiarte esa idea. A través de esta receta, te enseño cómo convertir un postre corriente en algo espectacular.
Aunque te confieso que siempre he sido más de tartas de queso al horno, en los últimos años me he dejado llevar por recetas que no necesitan horneado. Son postres muy agradecidos en los meses de calor, y casi siempre ligados a la fruta de temporada. Una Tarta de frambuesa con yogur, la panna cotta de chocolate o una Peach Melba, son bocados que demuestran que no hace falta complicarse para disfrutar de algo realmente bueno.
Esta tarta de queso de arándanos sin horno sigue la filosofía de lo simple. Una base sencilla de galletas María, un queso crema de calidad y una capa generosa de arándanos salteados. Aquí me detengo en un punto importante, ya que merece mucho la pena cocinar la fruta. Al hacerlo, el sabor se intensifica, se vuelve más redondo y evitamos que el sabor de la fruta se oxide y pueda estropear el postre.
¿Se podría usar mermelada? Sí, especialmente si es casera. Las comerciales, en cambio, suelen ser demasiado dulces y tapan por completo el carácter natural de los arándanos.
El resultado de esta tarta de queso de arándanos sin horno es una delicia cremosa, fresca y muy fácil de preparar, perfecta tanto para una comida especial como para un postre improvisado de verano.
P.D.: si te gusta comparar texturas y sabores, no dejes de echar un vistazo a la versión clásica hecha en el horno.
“Cuando una tarta es exquisita, se hace atemporal”.




Receta de Tarta de queso de arándanos sin horno
Ingredientes
La base de la tarta se hace con:
- 230 g de Galletas, tipo galletas María o galletas francesas de mantequilla
- 100 g de Mantequilla
La crema de queso lleva:
- 500 g de Mascarpone o Queso Philadelphia temperatura ambiente
- 200 ml de Nata para montar
- 3 hojas de Gelatina
- 80 g de Azúcar
- 1 cucharada de té de extracto de Vainilla o las semillas de ¼ de vaina de vainilla
- 125 g de Yogur griego
Haz la salsa de arándanos con:
- 500 g de Arándanos
- 50 g de Azúcar
- ½ cucharada de té de Canela molida
- 20 ml de zumo de Limón
Elaboración paso a paso
Cocinando la salsa de arándanos:
- Pon los arándanos junto con el azúcar, la canela y el zumo de limón en una cazuela. Empieza a cocinar la fruta a fuego moderado. Desde que empiece a hervir serán unos 5-10 minutos. No olvides darle vueltas con una cuchara para que no se pegue. El tiempo de cocción depende del tamaño de las frutas. Tiene que quedar con una textura tipo mermelada, pero sin ser demasiado densa. Deja enfriar.
Elaborando la base de galletas:
- Tritura las galletas y derrite la mantequilla. Mezcla bien estos ingredientes. Pon papel de horno en el fondo de un molde desmontable. Ahora vierte la mezcla de galletas en el molde. Esparce bien esta miga para que el grosor de la base sea el mismo en todos los sitios. Después, con una cuchara o un vaso, presiona la miga para que quede más compacta y lisa. Pon la base en el frigorífico durante 1 hora para que esté bien sólida. Diámetro del molde: 23 cm.
Preparando la tarta de queso de arándanos:
- Pon la gelatina en remojo. Calienta en un cazo la mitad del yogur griego y añádele las hojas de gelatina hidratadas hasta que se disuelvan. ¡Eso sí, el yogur nunca debe llegar a hervir! Deja enfriarlo un pelín.
- Bate en un bol el mascarpone o el queso Philadelphia con el azúcar y el extracto de vainilla (o las semillas de vainilla). Añade la otra mitad del yogur. Mezcla muy bien.
- Incorpora al bol el yogur templado que contiene la gelatina.
- Monta la nata. No tiene que quedar muy dura. Incorpora, con mucho cuidado, la nata montada a la mezcla que tienes en el bol.
- Agrega un tercio, más o menos, de la salsa de arándanos. No lo mezcles demasiado. Si tiene un aspecto marmolado queda muy bonito.
- Vierte la crema sobre la base de galletas y alísala. Pon la tarta de queso de arándanos en el frigorífico durante una noche.
- A la hora de comer, cubre la tarta con el resto de la salsa de arándanos.
















Muy cremosa.