Este post te gustará si eres de esas personas a las que les encantan los albaricoques, esas frutas de color naranja intenso y mucho dulzor que, desde junio, llenan de vida nuestras cocinas. Hoy te propongo un pequeño viaje hasta Austria para descubrir uno de sus bizcochos veraniegos más queridos, el Marillenkuchen.
La repostería austríaca es una auténtica joya, todavía poco conocida en España. Se caracteriza por su elegancia y por una profunda atención a la calidad de los ingredientes. Incluso un bizcocho de aspecto sencillo puede transmitir refinamiento, y este pastel de albaricoques lo consigue desde el primer vistazo, invitando a cortar una porción sin pensarlo demasiado.
A lo largo de los años, he probado muchas recetas de bizcochos con albaricoques, cada una con su propia personalidad, textura y equilibrio de sabores. Todas tienen su encanto, pero este bizcocho tradicional austríaco destaca por su curiosa elaboración. Frente a versiones más rústicas, como la coca mallorquina de albaricoque o un bizcocho con yogur y albaricoque, el Marillenkuchen es realmente sorprendente.
Yo destacaría del Marillenkuchen su infinita sencillez y esponjosidad. Eso sí, aquí la fruta marca la diferencia. Es fundamental elegir bien los albaricoques: deben estar maduros, carnosos y dulces, pero aún firmes. Utilizar fruta verde o demasiado ácida arruinaría por completo el resultado.
Espero que este viaje goloso te haya acercado a un país donde la fruta de temporada es protagonista en su gastronomía, y donde muchas recetas siguen transmitiéndose de generación en generación. El Marillenkuchen es un claro ejemplo de ello, un bizcocho humilde, honesto y profundamente delicioso.
Origen de la receta: Classic German Baking de Luisa Weiss.
“Un bizcocho tan rápido de hacer como de comer, o casi”.



Receta de Marillenkuchen
Ingredientes
El Marillenkuchen lleva:
- 600 g de Albaricoques maduros pero firmes
- 200 g de Mantequilla
- 200 g de Harina
- 10 g de Levadura en polvo
- 130 g de Azúcar glas
- 4 Huevos L
- 1 cucharada de té de extracto de Vainilla o las semillas de ¼ de vaina de vainilla
- 20 ml de zumo de Limón
- La piel rallada de ½ Limón mediano
Para espolvorear:
- 20 g de Azúcar
Instrucciones
- Lava los albaricoques. Sécalos con un paño de cocina y resérvalos. Precalienta el horno.
- Pon papel de horno en un molde rectangular. El tamaño del molde es de 29 cm x 20 cm.
- Mezcla la harina con la levadura en polvo y reserva.
- Derrite la mantequilla. Deja que se enfríe un poco para que no esté demasiado caliente. Incorpora el azúcar glas. Bate bien hasta que el azúcar se haya disuelto del todo. Ahora añade uno por uno los huevos.
- Incorpora el zumo de limón, la piel rallada de limón y las semillas de vainilla (o el extracto de vainilla). Sigue batiendo. La textura no tiene que quedar esponjosa o cremosa, simplemente lisa y sin grumos.
- Ahora añade la mezcla de harina y levadura en polvo del paso tres. Mezcla muy bien hasta que tengas una masa de bizcocho lisa y después viértela en el molde. Alísala.
- Corta los albaricoques por la mitad y ponlos encima de la masa del bizcocho. Espolvorea la fruta con un poco de azúcar.
- Hornea el Marillenkuchen durante unos 35-40 minutos. Horno 180ºC.
- Una vez horneado, deja que se enfríe en el molde unos 15 minutos. Después ya puedes sacarlo del molde y dejarlo en una rejilla para que se enfríe por completo.
















Muy rico y tierno.